Mayer Adsuar, responsable de compras de Sprinter, lo dijo sin rodeos en una entrevista con Diffusion Sport el 1 de octubre de 2026: «muchas mujeres desconocen que tenemos producto de training de nuestra marca propia». Una semana antes, la cadena había lanzado una colección cocreada con Violeta Mangriñán, 2,5 millones de seguidores en Instagram, con lona gigante en Madrid y mupis por la ciudad.
La noticia se ha contado como una apuesta por el marketing de influencers para ganar presencia digital. La propia Sprinter no lo plantea así, y los datos tampoco. Sprinter no ha fichado a Violeta para vender más Nike o adidas. La ha fichado para que una clienta que no sabe que existe su ropa de training propia la descubra a través de alguien en quien confía. La influencer es el canal; el producto que se quiere vender es el que más margen y diferenciación da a un retailer multimarca: el suyo.
Lo esencial
- Qué pasó: Sprinter lanzó el 24 y 25 de septiembre de 2026 una colección cápsula de training femenino cocreada con Violeta Mangriñán: 59 referencias, de 19,99 a 49,99 euros, a la venta unos cinco meses.
- Por qué importa: la propia Sprinter admite que muchas mujeres no saben que tiene marca propia de training. La colección usa la audiencia de Violeta para presentarla.
- La jugada: un retailer que depende de las grandes marcas usa a una creadora para dar valor a su producto propio, y mantiene casi todo el plan en tienda y exterior, no solo en redes.
- La lección: la influencer no es el objetivo, es el canal. Lo que hay que medir es cuántas clientas nuevas llegan y si vuelven a comprar sin ella.
Una colaboración de cocreación entre una marca y un creador de contenido es un acuerdo en el que el creador participa en el diseño del producto, no solo en su promoción. En este caso, Violeta Mangriñán trabajó con el equipo de Sprinter en tejidos, patrones, colores y acabados durante más de un año, según la compañía.
Qué ha lanzado Sprinter con Violeta Mangriñán
La colección se llama «Sprinter x Violeta Mangriñán» y su concepto es «Match (a) tu ritmo», un juego de palabras con el matcha, que es también el negocio de la creadora: Violeta abrió en 2024 en Madrid Maison Matcha, una cafetería que ha convertido en marca. Los datos principales, según la información publicada por la compañía y Diffusion Sport:
- Producto: 59 referencias (44 prendas y 15 accesorios) pensadas para yoga, pilates, barre y entrenamiento funcional, en colores como Matcha Green, Cherry Garnet y Jasper Green.
- Precio: de 19,99 a 49,99 euros en la web de Sprinter. Las mallas cuestan 24,99 euros y la parka, 49,99.
- Fechas: venta online desde el 24 de septiembre de 2026 y en tienda desde el 25, en unas 180 tiendas en España y 24 en Portugal. Edición limitada de unos cinco meses con dos relanzamientos en colores nuevos.
- Campaña: creatividad hecha por el equipo interno de Sprinter y planificación de medios de ZenithBR. Incluye lona gigante en Madrid, mupis, un evento con prensa y creadores, envío de producto a otros influencers, contenido en Instagram y TikTok y visibilidad en tienda.
- Objetivos: sin cifras. Sara Ribeiro, Global Brand Manager de Sprinter, dijo a MarketingNews el 14 de octubre que buscan reforzar el training femenino, captar nuevas clientas y probar la cocreación, y que no han hecho públicos objetivos de ventas.

Por qué importa
1. La jugada no es la influencer, es la marca propia
Sprinter es una cadena multibrand: buena parte de lo que vende lleva el logo de Nike, adidas o Puma. Facturó 668,4 millones de euros en 2025 (un 2,78% más) y ganó 33,5 millones, según sus cuentas publicadas por FashionNetwork y Valencia Plaza. Tiene 223 tiendas en España y pertenece al 100% a JD Sports desde octubre de 2023. Su gran competidor, Decathlon, facturó en España 1.990 millones en 2025, tres veces más, y vende sobre todo marcas propias.
Para un retailer así, la marca propia es la palanca que controla: el margen no lo fija Nike y el producto no está en la tienda de al lado. El problema es que nadie la busca por su nombre. Esa es la frase de Adsuar: las clientas no saben que existe. Y ahí entra Violeta. Su papel no es dar visibilidad a Sprinter, que ya tiene, sino dar una razón para mirar un producto que hasta ahora pasaba desapercibido junto a las grandes marcas. Es una lógica cercana a la que analizamos con la marca blanca en el supermercado: el producto propio gana cuando deja de parecer la alternativa barata.
2. Por qué una influencer de estilo de vida y no una atleta
Sprinter ya ha trabajado con deportistas, como el futbolista Marc Cucurella en la campaña «El deporte es vitamina» de 2025. Para esta colección ha elegido otro perfil. La clienta objetivo tiene entre 25 y 40 años, según Adsuar, y la colección no se vende como ropa técnica: Marta Lara, responsable de diseño de producto, admitió a Diffusion Sport que «no es una colección de alto rendimiento». Lo que se vende es un estilo de vida (pilates, yoga, matcha, ropa que sirve para entrenar y para la calle), y para eso la credencial que importa no es una medalla, es la cercanía.
Los datos de interacción apoyan la elección, con matices. Según HypeAuditor, la cuenta de Instagram de Violeta tiene una tasa de interacción del 1,36% (a 15 de octubre de 2026), cuando la media de las cuentas de más de un millón de seguidores es del 0,33%. Responde como una cuenta mucho más pequeña.

3. No es una campaña digital: es una campaña de tienda
El plan pesa más fuera de las redes de lo que sugiere la palabra influencer: lona en Madrid, mupis, evento y presencia en 180 tiendas. Tiene sentido. El objetivo no es que la clienta vea a Violeta, sino que entre en Sprinter y encuentre una sección de training propia que no conocía. Y no es la primera vez. En 2024 Sprinter lanzó una colección inclusiva con La Vecina Rubia, «Quererse también se entrena», que según la propia compañía vendió cerca de 1.000 unidades el primer día. La de Violeta es la segunda prueba de un mismo modelo, con más referencias, más tiendas y una creadora con un universo de marca más definido.
La lección práctica: la influencer es el canal, no el objetivo
El marketing de influencers en España ya no es un experimento: movió 128,7 millones de euros en 2025, un 23,5% más, según el estudio de inversión publicitaria de InfoAdex. Con ese crecimiento, la pregunta útil para una marca ya no es si trabajar con creadores, sino para qué. Lo resumimos en un test de tres preguntas, con 0, 1 o 2 puntos cada una.
El framework TMT: el test de la marca prestada
- ¿El producto tiene sentido sin la creadora? 2 si es tu producto y seguirá en tienda cuando acabe la colaboración; 1 si solo existe como edición especial; 0 si sin ella no tiene razón de ser.
- ¿Su audiencia es la clienta que te falta? 2 si coincide con el público que no llegas a captar; 1 si se solapa con el que ya tienes; 0 si no coincide.
- ¿Puedes medir la clienta nueva? 2 si sabes cuántas compradoras llegan por primera vez y si repiten; 1 si solo mides ventas de la colección; 0 si solo mides alcance.
Aplicado a Sprinter: 1 en la primera pregunta (la colección es una edición limitada, aunque alimenta una línea propia que sigue existiendo), 2 en la segunda (mujeres de 25 a 40 años que no asocian Sprinter con training) y una incógnita en la tercera, porque la compañía no ha dicho cómo lo medirá. Con los datos de su venta online tiene medios para intentarlo. Si lo hace, el acuerdo saca 5 sobre 6. Si se queda en alcance y ruido, 3.
La otra lectura: sin datos, la cocreación es una palabra
El primer problema es que no hay forma de saber si funciona. Sprinter no ha publicado presupuesto, objetivos ni resultados, y el único dato de un precedente, las 1.000 unidades del primer día de La Vecina Rubia, es una cifra de la propia empresa, modesta para una cadena de 223 tiendas y difícil de comparar. El sector entero comparte este silencio: tampoco Primark publica las ventas de sus colecciones con Paula Echevarría. Sin datos de venta, la cocreación es imposible de distinguir de un patrocinio con mejor nombre.
El segundo es el riesgo de reputación. En febrero de 2026 Violeta publicó en TikTok una felicitación por el inicio del Ramadán con jamón y cervezas. La acusaron de burlarse de los musulmanes, borró el vídeo, pidió perdón («Cometí un error») y contrató seguridad privada tras recibir amenazas, según Europa Press. Siete meses después firmó con Sprinter. Ninguna marca rompió con ella, pero es el tipo de antecedente que una empresa con 223 tiendas abiertas al público tiene que valorar antes de poner una cara en una lona de varios pisos.
El tercero es regulatorio. La CNMC ha dejado claro que en la publicidad con influencers solo valen las palabras «publicidad» o «publi» visibles dentro del contenido, y que términos como «embajadora» o «colaboración» no bastan. En julio de 2026 multó a Ibai Llanos, Jordi Wild y Nachter y contrató a Primetag para vigilar durante un año las cuentas grandes, como contamos al analizar los ghost creators. Una colaboración que se presenta como «cocreación» tiene que etiquetarse igual que un anuncio.
Y el cuarto es de fondo: las cifras de interacción son estimaciones de herramientas de terceros que cambian de una semana a otra (la misma cuenta marcaba 1,69% en septiembre y 1,36% en octubre) y no dicen nada de compras. Que una audiencia comente no significa que compre mallas.
Qué haría TMT
Si eres un retailer multibrand, usa a los creadores para lo que una marca de fabricante no te va a dar: dar a conocer tu producto propio. Y mide lo que importa: cuántas clientas nuevas compran la colección, cuántas vuelven a comprar marca propia sin la cara de la creadora y cuántas acaban comprando también el resto de la tienda.
Si eres una marca que elige creador, no mires solo seguidores. Mira si su universo encaja con tu producto (el matcha y el pilates encajan con una línea de yoga, no con botas de fútbol) y revisa su historial con la misma atención que revisarías el de un portavoz. Para más contexto sobre cómo se valora lo que compra una marca en un creador, puedes leer nuestro análisis de Old Navy y MrBeast.
Si trabajas en una agencia de influencers, el mercado premia cada vez más los acuerdos de producto frente a las publicaciones sueltas. Es la tendencia que explica operaciones como la compra de Get Engaged por SAMY.
Durante años, las tiendas de deporte prestaron su escaparate a las grandes marcas. Con esta colección Sprinter hace lo contrario: alquila la cara de otra persona para que se mire su propio producto. Si funciona, Violeta habrá vendido mallas durante cinco meses. Si funciona de verdad, Sprinter habrá ganado clientas que dentro de un año compren su ropa de training sin saber quién la diseñó.
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Preguntas frecuentes
¿Qué es la colección de Sprinter con Violeta Mangriñán?
Es una colección cápsula de ropa de training femenino cocreada por Sprinter y Violeta Mangriñán, con 59 referencias (44 prendas y 15 accesorios) para yoga, pilates, barre y entrenamiento funcional. Se lanzó el 24 de septiembre de 2026 online y el 25 en tiendas.
¿Cuánto cuesta la colección de Violeta Mangriñán en Sprinter?
Los precios van de 19,99 a 49,99 euros según la web de Sprinter. Por ejemplo, las mallas cuestan 24,99 euros, el top deportivo 19,99 y la parka 49,99.
¿Dónde se puede comprar la colección Sprinter x Violeta Mangriñán?
En la web de Sprinter y en unas 180 tiendas de la cadena en España, además de 24 tiendas en Portugal. Es una edición limitada de unos cinco meses, con dos relanzamientos en colores nuevos.
¿Por qué Sprinter ha elegido a Violeta Mangriñán?
Según Sprinter, busca reforzar el training femenino, captar nuevas clientas y probar la cocreación. Su responsable de compras reconoció que muchas mujeres no saben que la cadena tiene ropa de training de marca propia, y la audiencia de Violeta, mayoritariamente femenina, es el canal para presentarla.
¿Cuántos seguidores tiene Violeta Mangriñán?
Unos 2,5 millones en Instagram según HypeAuditor (septiembre de 2026) y 1,3 millones en TikTok según los datos difundidos por Sprinter.
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