El 10 de agosto de 2026, YouTube publicó el primer cambio importante de su programa de socios desde 2018. A partir del 1 de febrero de 2027, un canal nuevo necesitará 8.000 horas de visualización cualificadas en 365 días, o 20 millones de vistas de Shorts en 90 días, para entrar en el reparto de ingresos publicitarios. El doble que hasta ahora.
La cobertura se ha ido casi entera a la misma frase: YouTube pone más difícil ganar dinero. Es cierto y es poco interesante. Lo que casi nadie está contando es lo que no cambia el 1 de febrero de 2027: los anuncios que ya corren sobre los vídeos de esos canales. Siguen exactamente igual. Lo único que se mueve es quién se lleva la parte del creador.
Lo esencial
- Qué pasó: el 10 de agosto de 2026 YouTube anunció que, desde el 1 de febrero de 2027, entrar en el reparto de publicidad y de Premium exigirá 8.000 horas de visualización cualificadas en 365 días o 20 millones de vistas de Shorts en 90 días, el doble que ahora. Quien ya está dentro no sale.
- Por qué importa: desde noviembre de 2020 YouTube se reserva el derecho de poner anuncios en cualquier vídeo de la plataforma, esté o no el canal en el programa de socios, sin pagar nada al creador. Subir el umbral no retira ni una impresión del mercado. Solo amplía el inventario sobre el que YouTube no reparte.
- La lección: cuando una plataforma cambia sus reglas de reparto, la pregunta útil no es a quién deja fuera. Es qué parte del flujo de dinero se mueve, y hacia dónde.
Qué ha anunciado YouTube exactamente
El programa de socios de YouTube, conocido como YPP, es el mecanismo por el que un creador cobra una parte de lo que la plataforma factura con los anuncios y las suscripciones de Premium servidas en su canal. Es el sistema de reparto de ingresos publicitarios de YouTube, y hasta ahora tenía dos puertas de entrada: 1.000 suscriptores más 4.000 horas de visualización en doce meses, o 1.000 suscriptores más 10 millones de vistas de Shorts en 90 días.
El anuncio oficial del 10 de agosto de 2026 mueve tres piezas y deja quieta una cuarta, y conviene separarlas porque la prensa las ha mezclado.
- Las horas y las vistas de Shorts se duplican para los nuevos: 8.000 horas en 365 días, o 20 millones de vistas de Shorts en 90 días.
- Los 1.000 suscriptores no cambian. Es el único requisito que se queda igual.
- Aparece un suelo recurrente en Shorts. Desde febrero de 2027 hay que mantener 10 millones de vistas de Shorts cada 90 días para seguir cobrando del pool de Shorts. Esto sí afecta a canales que ya están dentro.
- El peldaño bajo se queda intacto: fan funding, membresías y YouTube Shopping siguen en 500 suscriptores más 3.000 horas, o 3 millones de vistas de Shorts.

YouTube justifica el cambio por escala, no por fraude. Su argumento es que la plataforma ya suma más de 200.000 millones de vistas diarias de Shorts, más de mil millones de horas diarias de visionado en televisor y más de tres millones de creadores dentro del programa, y que los umbrales tienen que seguir ese ritmo. Es una diferencia relevante con 2018, cuando la compañía sí habló de spammers y suplantadores. Esta vez no hay villano en el comunicado. Hay una gráfica de crecimiento.
Por qué esto no retira ni un solo anuncio del mercado
La lectura intuitiva del cambio es que YouTube está depurando su inventario: menos canales pequeños monetizados, menos espacio publicitario de baja calidad, mejor producto para el anunciante. Esa lectura no aguanta el primer dato.
1. YouTube lleva desde 2020 poniendo anuncios en canales que no cobran
En noviembre de 2020, YouTube introdujo en sus condiciones de servicio el llamado derecho a monetizar. Desde entonces la plataforma puede servir anuncios en cualquier vídeo que cumpla sus normas de idoneidad publicitaria, esté o no el canal dentro del programa de socios. Y en ese caso, tal y como recogió CNBC en su momento, el creador no recibe nada de esos ingresos.
Esto cambia por completo el sentido de la noticia. El vídeo de un canal con 5.000 horas de visualización se va a monetizar igual el 2 de febrero de 2027 que el 31 de enero. El anunciante verá el mismo inventario, comprará el mismo inventario y pagará por el mismo inventario. Lo único que se mueve es que ese canal, que antes habría entrado en el reparto al cruzar las 4.000 horas, ahora tiene que llegar a 8.000 para empezar a cobrar. Durante ese tramo, YouTube vende y no reparte.
No es una operación de limpieza. Es una ampliación del tramo en el que la plataforma se queda el cien por cien.
2. En Shorts no existe inventario por canal, existe un pool
El segundo argumento cae por un motivo distinto. Los anuncios de Shorts no van pegados a un vídeo concreto: se sirven entre Shorts mientras el usuario desliza. Los ingresos se agregan en un fondo común por país, se descuenta primero la licencia musical y lo que queda se reparte entre los creadores monetizados según su cuota de vistas. El creador se lleva el 45% de la parte que le toca.
Con esa mecánica, sacar creadores del reparto no reduce el número de anuncios servidos. Reduce el número de personas entre las que se divide el mismo dinero. El anunciante no nota absolutamente nada. Es una redistribución interna, no un movimiento de oferta.
3. Si el objetivo fuera la calidad, el instrumento sería otro
Existe una tercera lectura que circula estos días: que esto es una respuesta al contenido industrial generado con inteligencia artificial. YouTube no lo dice en ningún momento en su comunicado, así que conviene tratarlo como interpretación y no como hecho. Pero además, el instrumento no encaja con el objetivo. Un umbral denominado en volumen de vistas filtra peor a una granja de contenido, que está diseñada precisamente para producir volumen, que a un canal humano modesto que publica poco.
YouTube ya tiene una herramienta específica para eso, su política de contenido inauténtico, que endureció en julio de 2025 y volvió a ampliar en julio de 2026. Ese es el mecanismo de calidad. El umbral de horas es el mecanismo de reparto. Confundirlos lleva a leer mal la jugada.
El golpe real no está donde todos miran
Casi toda la conversación se ha centrado en los aspirantes: los canales que todavía no habían entrado y ahora tendrán que recorrer el doble de camino. Es el grupo equivocado, y la aritmética lo demuestra.
Un canal que roza las 4.000 horas de visualización anuales genera del orden de 80.000 visualizaciones al año si su duración media de visionado ronda los tres minutos. Con los RPM que manejan los canales pequeños, ese cheque de AdSense se mueve en cifras de dos o tres dígitos al año. La propia YouTube publicó el dato equivalente en enero de 2018, cuando introdujo el umbral de 4.000 horas: el 99% de los canales afectados ganaba menos de 100 dólares al año y el 90% menos de 2,50 dólares en el último mes. La estructura de ingresos de ese tramo no ha cambiado de orden de magnitud en ocho años.
Dicho de otro modo: a los aspirantes no se les quita un sueldo. Se les retrasa el acceso a una cantidad que, para casi todos ellos, es simbólica. Indignarse por eso es indignarse por el titular.
El grupo que sí pierde dinero que ya estaba cobrando es otro: los socios de Shorts que caigan por debajo del nuevo suelo de 10 millones de vistas cada 90 días. Ese es el único mecanismo del paquete que retira un ingreso existente. No expulsa a nadie del programa, no toca el formato largo, no toca las membresías. Simplemente corta el grifo de Shorts hasta que el canal vuelva a cruzar el umbral. Y lo hace de forma recurrente, cada trimestre, para siempre.
Ahí está el cambio estructural que casi nadie ha nombrado: por primera vez, pertenecer al programa y cobrar del programa dejan de ser lo mismo. Antes, cruzar el umbral daba acceso permanente. Ahora hay un examen cada 90 días.
La coreografía de agosto: el contador sube, la barra también
Hay un detalle de calendario que ayuda a entender el conjunto. El 10 de agosto de 2026 YouTube dobló los umbrales de monetización. Dos semanas después, el 24 de agosto, cambió la forma de contar las visualizaciones: ahora una vista se registra desde el primer fotograma en todos los formatos, igual que hacen TikTok e Instagram. La métrica antigua pasó a llamarse vista con interacción y se quedó dentro de las analíticas.
El resultado es que el número público de cualquier canal sube. Y la elegibilidad para monetizar, en cambio, sigue calculándose con las métricas de interacción, no con el contador inflado. La cifra que el creador enseña crece justo cuando la cifra que le paga se aleja. No es una conspiración, es una decisión de producto con dos velocidades, pero conviene tenerla presente si alguien compra medios sobre CPM calculados a partir de vistas.
Qué pasó la última vez que YouTube subió el listón
Merece la pena mirar el precedente, porque el motivo era distinto y eso explica el tono distinto del comunicado de ahora.
En febrero y marzo de 2017, dos investigaciones de The Times documentaron anuncios de marcas grandes servidos junto a contenido extremista. La reacción fue inmediata: el 17 de marzo The Guardian retiró toda su publicidad de Google y YouTube, el Gobierno británico suspendió la suya y Havas paró la inversión de sus clientes en Reino Unido. El 22 de marzo se sumaron AT&T, Verizon, Enterprise y Johnson & Johnson. Más de 250 anunciantes solo en Reino Unido.
El 21 de marzo Google respondió con un comunicado que decía, textualmente, que endurecería las salvaguardas para que los anuncios solo apareciesen contra creadores legítimos del programa de socios. Dos semanas después, el 6 de abril de 2017, llegó el primer umbral de la historia del YPP: 10.000 visualizaciones acumuladas. En enero de 2018 se sustituyó por los 1.000 suscriptores y las 4.000 horas que han estado vigentes hasta hoy.
Aquel movimiento sí era una respuesta a la presión de los anunciantes, y se anunció como tal. El de 2026 no tiene ese detonante. Nadie está boicoteando YouTube. De hecho pasa lo contrario: el negocio publicitario de YouTube facturó 11.060 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026, un 13% más que un año antes. Cuando no hay crisis externa que justifique el cambio, la explicación hay que buscarla dentro de la cuenta de resultados.
La otra lectura: los argumentos que sostienen el cambio
Hay tres razones sólidas para defender la decisión de YouTube, y ninguna de ellas es la que la compañía ha puesto en su comunicado.
La primera es de coste operativo. Gestionar un programa de reparto con más de tres millones de canales implica revisiones de política, soporte, gestión de pagos y cumplimiento fiscal en decenas de países. Para un canal cuyo pago mensual es de céntimos, ese coste administrativo supera con holgura al ingreso repartido. Es un argumento razonable, aunque YouTube no lo ha usado.
La segunda es que el peldaño bajo se ha ensanchado, no estrechado. Fan funding, membresías y Shopping siguen en 500 suscriptores. Y en marzo de 2026 YouTube abrió su programa de afiliación de Shopping a creadores desde 500 suscriptores en doce países. Para muchos canales pequeños, una comisión de afiliación rinde bastante más que el AdSense de ese tramo. Llamar a esto expulsión es impreciso: es reordenación de peldaños.
La tercera es que la escala del cambio es modesta. Las estimaciones que circulan sitúan entre 50.000 y 125.000 los canales que hoy están en la franja de 4.000 a 8.000 horas, sobre un programa de más de tres millones. Son modelos de terceros, no censos, y conviene citarlos como tales. Pero incluso tomando el extremo alto, no estamos ante una purga.
Lo que sigue sin sostenerse es la promesa de YouTube de que pagará más a creadores en 2027 que en 2026. Puede ser literalmente cierta y a la vez irrelevante: un fondo mayor repartido entre menos gente es compatible con esa frase. YouTube no publica el tamaño del pool, ni la distribución por canal, ni cuántos creadores caen bajo cada umbral. Sin eso, la afirmación no es verificable, y una afirmación no verificable no es un dato.
Qué significa esto si tu marca compra creadores
Aquí es donde la noticia deja de ser un asunto de creadores y pasa a ser un asunto de presupuesto. La inversión publicitaria en creator economy en Estados Unidos alcanzó los 37.000 millones de dólares en 2025 y el IAB proyecta cerca de 44.000 millones para 2026, creciendo unas cuatro veces más rápido que el conjunto del sector. Cualquier cosa que altere los incentivos de los creadores altera ese mercado.
Y el efecto probable va en la dirección contraria a lo que parece. Los nuevos incentivos que YouTube promete, bonos de Shopping, créditos de producción para acuerdos con marcas e impulsos por activar tendencias, empujan al creador pequeño hacia el patrocinio y la afiliación. Es decir, hacia el presupuesto del anunciante. Eso aumenta la oferta de micro-creadores dispuestos a aceptar acuerdos que antes habrían rechazado, y una oferta mayor no encarece: abarata.
Con un matiz importante: los detalles de esos programas no existen todavía. YouTube no ha publicado importes, criterios ni fechas de lanzamiento. Hasta que lo haga, el único hecho firme es que la vía de ingresos que YouTube controla directamente se estrecha y la que depende de las marcas se ensancha.
Mientras tanto, el inventario de Shorts sigue siendo el más barato del vídeo vertical. Ejecutivos de agencia citados por Digiday en agosto de 2026 sitúan sus CPM entre 4 y 6 dólares, frente a los 7 y 8 dólares de Reels y TikTok. La inversión en Shorts está creciendo, pero sigue rondando el 10% de una compra social donde Meta y TikTok se llevan el grueso. El cuello de botella no es el precio ni el rendimiento: es que Shorts suele comprarse dentro de un paquete de inventario de YouTube en el que el algoritmo prioriza el in-stream de vídeo largo, sencillamente porque hay mucho más.
Es el mismo tipo de reordenación que ya hemos analizado en otras plataformas: cuando TikTok reescribió su negocio publicitario con siete formatos nuevos en sesenta días también cambió los incentivos de todo el ecosistema, no solo los de la plataforma.
El framework TMT: cómo leer un cambio de reglas de plataforma
Cada pocos meses una plataforma cambia sus reglas de reparto y la conversación se va siempre al mismo sitio: a quién deja fuera. Cuatro preguntas dan mejor resultado.
- ¿Cambia la oferta o cambia el reparto? Si el inventario sigue vendiéndose igual, no es una decisión de producto. Es una decisión de margen. En este caso, el inventario no se mueve.
- ¿Quién pierde dinero que ya cobraba? Los que aún no habían entrado no pierden: se retrasan. Busca siempre el grupo con ingreso existente. Aquí son los socios de Shorts bajo el suelo de 10 millones.
- ¿Qué peldaño se ensancha mientras otro se estrecha? Ninguna plataforma cierra puertas sin abrir otras, porque necesita la oferta de contenido. La dirección de esa apertura te dice adónde quiere llevar el dinero.
- ¿Qué no está publicado? Las cifras que faltan suelen ser más informativas que las que sobran. Aquí faltan el tamaño del pool, la distribución por canal y los importes de los nuevos incentivos.
Aplicado a esta noticia, el resultado es limpio: no cambia la oferta, cambia el reparto; el que pierde de verdad es el socio de Shorts, no el aspirante; se ensancha el peldaño de comercio mientras se estrecha el de publicidad; y falta justo la información que permitiría comprobar la promesa de pagar más.
Conclusión
La foto de portada de este artículo es la sala de postproducción del YouTube Space de París. YouTube abrió esos estudios en 2012 para prestar equipos, platós y formación a sus creadores, y anunció su cierre permanente en febrero de 2021. Es la misma compañía que ahora promete créditos de producción sin decir de cuánto.
Entre una cosa y otra, YouTube ha pagado más de 100.000 millones de dólares a creadores, artistas y medios en cuatro años. La cifra es real y es enorme. Pero el reparto es una decisión, no una consecuencia, y en 2027 esa decisión se toma con una regla nueva: hace falta el doble para entrar, y hay que revalidar cada trimestre para seguir cobrando de Shorts.
El creador que hoy tiene 5.000 horas de visualización va a seguir generando ingresos publicitarios para YouTube exactamente igual que ayer. Lo único que ha cambiado es cuándo empieza a ver una parte. Esa distancia entre lo que un canal produce y lo que un canal cobra es el negocio, y acaba de ensancharse.
Si construyes marca sobre creadores, el aviso es distinto: la plataforma está desplazando el sostén económico del creador desde su propio reparto hacia tu presupuesto. Conviene saberlo antes de negociar el próximo acuerdo.
Y en el fondo late la misma pregunta que dejó TikTok cuando decidió qué tipo de contenido merecía monetizar en sus directos: quién decide qué trabajo vale dinero en una plataforma, y con qué criterio.
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Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los nuevos requisitos para monetizar en YouTube en 2027?
Desde el 1 de febrero de 2027, un canal nuevo necesita 1.000 suscriptores más 8.000 horas de visualización cualificadas en los últimos 365 días, o 1.000 suscriptores más 20 millones de vistas de Shorts cualificadas en los últimos 90 días. Hasta esa fecha siguen vigentes los umbrales anteriores de 4.000 horas o 10 millones de vistas de Shorts. YouTube anunció el cambio el 10 de agosto de 2026.
Si ya estoy en el programa de socios, ¿me afecta el cambio?
No en cuanto a los umbrales de entrada: YouTube confirmó que quien ya está dentro del YPP sigue dentro. Sí te afecta un requisito nuevo si monetizas Shorts. Desde el 1 de febrero de 2027 hay que mantener 10 millones de vistas de Shorts cualificadas cada 90 días para seguir cobrando del fondo de Shorts. Si caes por debajo no sales del programa ni pierdes los ingresos de vídeo largo, membresías o Shopping: solo se suspende el reparto de Shorts, y se reactiva al recuperar el umbral.
¿Puede YouTube poner anuncios en mi canal si no estoy monetizado?
Sí. Desde noviembre de 2020, las condiciones de servicio de YouTube incluyen el derecho a monetizar cualquier vídeo que cumpla sus normas de idoneidad publicitaria, con independencia de que el canal esté o no en el programa de socios. En ese caso el creador no recibe ninguna parte de esos ingresos. Es el motivo por el que subir los umbrales no reduce el inventario publicitario disponible.
¿Cambian los requisitos de las membresías y de YouTube Shopping?
No. El peldaño de fan funding, membresías de canal, Super Thanks y YouTube Shopping se mantiene en 500 suscriptores más 3.000 horas de visualización cualificadas en 365 días, o 3 millones de vistas de Shorts en 90 días. Solo se duplican los umbrales del reparto de ingresos publicitarios y de Premium.
¿Qué gana YouTube con este cambio?
YouTube lo justifica por escala: dice que los umbrales tienen que acompañar el crecimiento de una plataforma con más de 200.000 millones de vistas diarias de Shorts y más de tres millones de creadores en el programa, y afirma que espera pagar más a creadores en 2027 que en 2026. El efecto verificable es otro: se amplía el tramo de canales cuyos vídeos generan ingresos publicitarios sin entrar en el reparto, y en Shorts se divide el mismo fondo entre menos beneficiarios. YouTube no publica el tamaño del fondo ni su distribución, así que la promesa de pagar más no puede comprobarse desde fuera.
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